domingo, 23 de noviembre de 2025

"Reinicia: Borra lo aprendido y piensa la empresa de otra forma", de Hansson, David Heinemeier , Fried, Jason

[...]Tienes que sentir que si un día dejaras lo que estás haciendo, la gente lo echaría en falta.[...]
[...]haz algo que realmente importe.[...]
[...]La forma más fácil y directa para desarrollar un gran producto o servicio es hacer algo que tú desees utilizar[...]
[...]lo mejor de esta filosofía de «empezar por la propia casa» es que te permite enamorarte de lo que haces.[...]
[...]Tener la idea de eBay no tiene nada que ver con ir y crear eBay. Lo que importa es lo que haces, no lo que piensas o planeas.[...]
[...]La parte crucial es el cómo se ejecuta.[...]
[...]no pienses que tendrás que dejar tu trabajo. Consérvalo y empieza a plantear tu proyecto por la noche.[...]
[...]Si no progresas, sencillamente continúa yendo a trabajar cada día como has estado haciendo toda tu vida.[...]
[...]Si realmente quieres algo, encontrarás el tiempo, con independencia de tus obligaciones.[...]
[...]Que tus sueños se hagan realidad es exclusivamente tu responsabilidad.[...]
[...]Si lo que dices no molesta a nadie, probablemente es porque no estás poniendo toda la carne en el asador.[...]
[...]Si lo que hacemos nosotros no le va bien a todo el mundo, no pasa nada.[...]
[...]Mientras haya clientes a los que les encante lo que hacemos, estamos dispuestos a perder otros. Esta es nuestra raya en la arena.[...]
[...]Defender algo no se limita a ponerlo en un papel. Se trata de creértelo y de vivirlo.[...]
[...]Las empresas de servicios no necesitan gran cosa para arrancar. Si estás empezando un negocio de este tipo, evita recurrir a la financiación externa.[...]
[...]intenta endeudarte al mínimo[...]
[...]Sencillamente, no serás capaz de tirar adelante con todo lo que quieres hacer y, además, hacerlo bien.[...]
[...]tendrás que sacrificar alguna de tus ideas brillantes por el bien del resultado final.[...]
[...]Reduce tus ambiciones a la mitad. Es mejor una mitad única que una unidad a medias.[...]
[...]Para conseguir algo excepcional hay que empezar por descartar lo que no es meramente bueno.[...]
[...]Debes atacar primero las cosas que tienes que hacer.[...]
[...]Afianza los fundamentos primero y preocúpate de lo accesorio más tarde.[...]
[...]Siempre que puedas sustituye «vamos a pensárnoslo» por «decidámoslo». Comprométete a tomar decisiones. No esperes a que llegue la solución perfecta. Decide y sigue avanzando.[...]
[...]Durante mucho tiempo nos resistimos a desarrollar un programa de afiliación para nuestros productos porque la solución «perfecta» nos parecía demasiado complicada.[...]
[...]«¿Qué es lo que podemos hacer ahora mismo que sea lo suficientemente bueno?»[...]
[...]no tienes por qué ligarte a una decisión para siempre.[...]
[...]Independientemente de todo lo que planifiques, siempre habrá algo que salga mal.[...]
[...]Toma decisiones, avanza y ofrece algo ahora, mientras tengas la motivación y la fuerza para hacerlo.[...]
[...]Dedícate constantemente a localizar cosas que sobran, que se pueden simplificar o aligerar.[...]
[...]Cuando las cosas no van bien, la tendencia natural es darle más vueltas al problema. Dedicarle más tiempo, más gente, más dinero. Todo lo que se consigue con esto es agrandar el problema. Lo que hay que hacer es justo lo contrario: recortar.[...]
[...]te concentras en lo que está de moda en lugar de en lo que es realmente sustancial.[...]
[...]La esencia de tu negocio debería pivotar sobre todo aquello que no cambia. Sobre cosas que la gente quiere hoy y seguirá pidiendo dentro de diez años.[...]
[...]cualquier otro tipo de frivolidades, en lugar de lo que importa de verdad. Y lo que realmente importa es cómo conseguir clientes y ganar dinero.[...]
[...]Tu arte está en tus dedos.[...]
[...]No puedes limitarte a hacer simplemente una cosa sin más.[...]
[...]Quizás incluso pienses que no generas subproductos. Pero eso es ser corto de vista.[...]
[...]Seguro que hay algo que tú podrías vender y que aún no te has planteado.[...]
[...]Que tengas todavía una lista de cosas pendientes no quiere decir que no esté listo.[...]
[...]la mejor forma de arrancar es corregir mediante la repetición. Deja de imaginar qué es lo que funcionará. Descúbrelo en la realidad.[...]
[...]Demasiado ketchup puede arruinar unas patatas fritas. El valor es una cuestión de equilibrio.[...]
[...]Algunas veces dejar lo que estás haciendo es la decisión adecuada, incluso si para entonces ya le has dedicado mucho esfuerzo. No insistas en malgastar un tiempo necesario en un trabajo que no lo es.[...]
[...]permanentemente te quedas hasta tarde en la oficina y trabajas los fines de semana, no es porque tengas mucho trabajo. Es porque no te sacas las cosas de encima. Y la causa son las interrupciones.[...]
[...]Cuando algo sencillamente correcto te sirva, escógelo.[...]
[...]siempre podrás hacerlo mejor más adelante.[...]
[...]El método para ganar impulso es terminar una cosa y proseguir con otra.[...]
[...]mantén la costumbre de ir acumulando pequeñas victorias por el camino.[...]
[...]Cuanto más tiempo necesites para lograr algo, menos probable es que lo consigas.[...]
[...]«¿Qué podemos lograr en dos semanas?» Y hazlo.[...]
[...]emplean su creatividad para plantear soluciones que exigen diez veces menos esfuerzo.[...]
[...]Dividir en unidades más pequeñas el proyecto.[...]
[...]Las listas largas son como un rosario de culpas. Cuanto más larga es una lista, más culpable te sientes.[...]
[...]Por desgracia, en el mundo de los negocios copiar es una inclinación mucho más indigna.[...]
[...]Incorpora tu propia forma de pensar en lo que vendes. Individualiza tu producto. Haz algo que nadie más aparte de ti pueda ofrecer.[...]
[...]Métete en tu producto y en todo lo que le rodea: en cómo se vende, cómo lo apoyas, como lo argumentas y cómo lo comercializas. Tus competidores nunca podrán tener ese tú en su producto.[...]
[...]¿Contra quién quieres ir?[...]
[...]Haz menos que tus competidores y les vencerás. Soluciona los problemas sencillos y deja los problemas peludos, feos y difíciles para ellos. En lugar de dar un paso más, da un paso menos.[...]
[...]No te avergüences de que tu producto o servicio haga menos cosas que los demás. Destácalo. Siéntete orgulloso de ello. Véndelo con convencimiento, igual que tus competidores venden su interminable lista de prestaciones.[...]
[...]Si piensas demasiado en tu competencia acabarás perdiendo tu propia visión.[...]
[...]Acabarás ofreciendo los productos de tu competencia pintados de otro color.[...]
[...]No te cuestiones si estás «ganando» a Apple (o a quien sea el grande en tu sector). Ésta es una pregunta equivocada. No se trata de una batalla de pierdo o gano. Sus costes y sus beneficios son suyos. Y los tuyos son tuyos.[...]
[...]¿Si lo que haces es ser como todos los demás, para qué te has metido en esto? Si te limitas a imitar a tus competidores, tu existencia no tiene sentido.[...]
[...]Tu objetivo es que tú estés contento con tu producto.[...]
[...]«Creo que te encantará, porque a mí me encanta[...]
[...]Ajusta y adapta sus productos en función de sus peticiones y empieza a perder la confianza del resto de su clientela.[...]
[...]Añadir nuevas aplicaciones para satisfacer a alguien puede acabar por intimidar a los que todavía no se han sumado a nuestra propuesta.[...]
[...]Los productos pequeños, simples y básicos siempre tendrán demanda.[...]
[...]Asegúrate de que se lo pones fácil a todos aquellos que todavía no están contigo. Es allí donde reside tu crecimiento potencial.[...]
[...]Cuando se te ocurren grandes ideas te sube la adrenalina.[...]
[...]Las empresas inteligentes hacen justo lo contrario: ofrecen cosas que están a la altura de las expectativas cuando llegan al hogar.[...]
[...]Lo que tú buscas es una relación estable, no sólo un encuentro fortuito de una noche.[...]
[...]No tiene ningún sentido llamar la atención de todo el mundo si todavía no estás preparado para presentarte en sociedad.[...]
[...]Así que crea tu audiencia. Habla, escribe, mantén un blog, tweetea, graba vídeos, lo que sea. Si eres capaz de compartir información que sea relevante conseguirás una audiencia leal poco a poco.[...]
[...]ofreciéndoles formación conseguirás un tipo de fidelidad totalmente diferente. Confiarán más en ti. Te respetarán más.[...]
[...]La formación es tu oportunidad para dejarlos fuera de juego.[...]
[...]Como propietario de tu negocio tú también deberías compartir todos tus conocimientos.[...]
[...]No tengas miedo de compartir.[...]
[...]Pueden apreciar todo el esfuerzo y dedicación que se esconde detrás de tu producto. Tienen un conocimiento más profundo de lo que haces y lo valoran mejor.[...]
[...]Debes prescindir al máximo de las cosas y emplear sólo lo que tienes a mano.[...]
[...]las notas de prensa son un método fatal para lograr esto.[...]
[...]Imita a los traficantes de drogas. Consigue que tus productos sean tan buenos, tan «no te lo puedes perder» que con una prueba gratis tus clientes querrán más y estarán dispuestos a pagar.[...]
[...]No tengas miedo de ofrecer algo gratis, mientras dispongas de algo para vender.[...]
[...]Si no estás seguro del todo es que todavía no dispones de un producto lo suficientemente potente.[...]
[...]No vas a dar en el clavo inmediatamente. No te vas a hacer rico en el acto. No eres tan especial que todo el mundo se va a girar para mirarte. A nadie le importas. Al menos todavía no. Acostúmbrate.[...]
[...]Cambia la idea del éxito en un día por el de un crecimiento lento y controlado.[...]
[...]eres un don nadie con un producto del que nadie ha oído hablar todavía.[...]
[...]Ponte a buscar una audiencia para tu empresa desde el primer momento. Busca personas interesadas en lo que quieres decir. Y sé constante en la tarea.[...]
[...]cuando alguien se vaya, no lo reemplaces inmediatamente. Comprueba cuánto tiempo puedes aguantar sin esa persona o sin ese puesto.[...]
[...]Deberías detectar que tus niveles de calidad se empiezan a resentir. Y ese es el momento para contratar, no antes.[...]
[...]Causarías a tu empresa más perjuicios que beneficios si te dedicas a incorporar personas con talento que no tienen nada importante que hacer[...]
[...]Si te decides a contratar a partir de esta porquería no tienes ni idea de lo que realmente significa contratar.[...]
[...]Hay una tendencia a sobrevalorar el tiempo que alguien ha pasado haciendo una determinada cosa. Lo que realmente importa es si lo hizo bien.[...]
[...]Cuando dispones de un equipo reducido necesitas gente que haga cosas, no que las delegue.[...]
[...]Una frase como «Déjeme que lo averigüe y me volveré a poner en contacto con usted» puede hacer milagros.[...]
[...]no das marcha atrás tontamente en lo que atañe a una decisión necesaria, por muy controvertida que resulte.[...]
[...]La cultura son acciones, no palabras.[...]
[...]No te inventes problemas que no tengas todavía. No hay un problema hasta que no se convierte en un problema real. La mayor parte de las cosas que te preocupan nunca suceden.[...]
[...]En este momento es una estupidez preocuparse de si tu concepto llegará a cinco o a cinco mil usuarios[...]
[...]Conseguir que un producto o un servicio despegue ya es suficiente reto como para encima inventarse más obstáculos.[...]
[...]Haz lo que puedas ahora y ya te preocuparás más tarde del futuro.[...]
[...]Los mejores ambientes de trabajo respetan a la gente que hace su trabajo y cómo lo hace.[...]
[...]¿Cuánto tiempo empleas redactando manuales de normas que nadie lee?[...]
[...]En realidad no necesitas más horas, lo que necesitas son horas de más calidad.[...]
[...]Las políticas de empresa se aplican sólo para las situaciones que se repiten una y otra vez.[...]
[...]Lo que no dura siempre es la inspiración.[...]
[...]Si quieres hacer algo, tienes que hacerlo ahora.[...]
[...]Más tarde ya no estarás entusiasmado[...]