[...] lo esencial es cómo un concepto se pone en práctica. [...]
[...] no fracasan las ideas, sino son las ilusiones las que se dejan vencer por falta de cintura, imaginación y flexibilidad para afrontar imprevistos. [...]
[...] porque cuando se trata de emprender, la experiencia empresarial no garantiza el éxito. [...]
[...] Los errores del emprendedor no suelen ser de gestión, sino errores propiciados, paradójicamente, por la misma fuerza que induce a emprender: [...]
[...] negocio a nadie le gusta que le expliquen cómo reaccionar cuando su socio, que dos meses atrás estaba como loco con la idea, le diga que no lo ve claro y, de pronto, uno se queda solo ante el peligro [...]
[...] Para evitar que un emprendedor fracase ha de saber por qué fracasaron aquellos a quienes no les fue bien. [...]
[...] analizar un éxito no reviste tanto sentido como comprender un fracaso [...]
[...] emprender, de jugarse el dinero propio, de arriesgar una carrera profesional, de comprometer la economía familiar del emprendedor, a menudo, su propio patrimonio. [...]
[...] Estoy en el punto donde la curva de ingenuidad [...]
[...] el día que uno de los dos lo deje», pero es necesario. [...]
[...] en que eso ocurra, al socio o los socios que se apeen del [...]
[...] Si uno no puede dejar su empleo para emprender, sólo cobra cuando se repartan beneficios lo que le corresponda según sus acciones, que habrán sido calculadas teniendo en cuenta el dinero y los activos aportados. [...]
[...] A menudo, muchos negocios no hubiesen arrancado sin la renuncia temporal por parte de los socios de un sueldo. [...]
[...] hay que anotar lo que se le adeuda a esa persona y hay que tener muy claro que esa situación es temporal. [...]
[...] Pues porque, en caso contrario, el día en que haga falta contratarlo, tendremos una estructura de costes que no estará acostumbrada a soportar las cargas reales necesarias para funcionar. [...]
[...] quedar perfectamente definidos y acotados. Hay una tendencia a dejar que eso surja de forma natural, pero no es el mejor método. [...]
[...] El modo más justo de separarse revela el modo más justo de asociarse. [...]
[...] emprendedor. Ni soy ni he sido un gran empresario, pero sí un emprendedor. [...]
[...] Ni soy ni he sido un gran empresario, pero sí un emprendedor. [...]
[...] estrategia ha sido hacer siempre lo contrario de lo que la gente dice que hay que hacer. [...]
[...] la naturaleza de la persona que emprende, los socios, la idea de negocio, la situación familiar del emprendedor y la gestión del crecimiento [...]
[...] La idea es el vehículo de la actividad emprendedora, pero nunca una motivación sólida y duradera. [...]
[...] Cuando son las circunstancias las que le obligan, estamos ante un emprendedor carambola. Ahí se dan tremendas historias de fracasos e ilusiones rotas. Pero, en fin, de todo se aprende… [...]
[...] Un escritor no se convierte en tal porque tiene un argumento, sino porque desea ser escritor. Pues lo mismo para el emprendedor. [...]
[...] El motivo es irrelevante mientras haya motivación [...]
[...] El motivo que provoca su decisión no es importante mientras haya una ilusión real. [...]
[...] Sin ilusión sólo se conseguirá el éxito con mucha suerte [...]
[...] ser bombero. Mientras ejercía de maestro se preparó para [...]
[...] En el caso de emprender hay una faceta personal que permite a cualquier persona sin madera de emprendedor ser capaz de sobrevivir y triunfar en casi cualquier aventura empresarial. Se trata de la capacidad de sobreponerse a las dificultades, de afrontar reveses. Llámele capacidad de sufrimiento, espíritu luchador, tenacidad… [...]
[...] no hay nada más inútil que hacer planes. [...]
[...] tengo espíritu luchador, no me rindo fácilmente. Esto se traduce en capacidad de examinar mis errores, aprender qué hago mal cuando me equivoco (sin fustigarme), corregido y poner ante mí nueva munición e ilusiones renovadas [...]
[...] nadie iba a contratamos si no demostrábamos que sabíamos hacer las cosas mejor que nuestros competidores incluso en el modo de elaborar un presupuesto y enfocar una propuesta de colaboración. [...]
[...] Ningún emprendedor ha dejado de cometer un gran error [...]
[...] No hay emprendedor o profesional que no haya cometido un gran error en su vida. [...]
[...] aprendieron que no debían aceptar encargos para los cuales no estaban todavía dimensionados y salieron adelante. [...]
[...] Recuerde que no fracasan las ideas, fracasan las personas. Recuerde que no fracasan los negocios, sino que son las ilusiones las que se dejan vencer por la falta de cintura, imaginación y flexibilidad para afrontar imprevistos. [...]
[...] «Para ser emprendedor, sobre todo hay que ser un gran fajador». [...]
[...] de qué depende que una persona sea así de tenaz y luchadora [...]
[...] depende, sobre todo, del entorno en el cual uno ha nacido y crecido [...]
[...] Analice si es usted una persona con capacidad de sufrimiento. En caso contrario, rodéese de personas que posean esa capacidad porque es quizá aun más importante que tener madera de emprendedor. [...]
[...] No está cuantificado, pero creo que no ando muy errado al afirmar que el fracaso del 50 por ciento de emprendedores se debe a la falta de espíritu luchador. [...]
[...] Ser una persona que no se rinde permite superar todo esto y más. Ser luchador constituye un salvoconducto para las personas que no tienen madera de emprendedor. Puede que usted no tenga carácter emprendedor, pero puede suplir esta carencia con espíritu de sacrificio. [...]
[...] La juventud también te da cierta inseguridad y en ese aspecto eres vulnerable a asociarte con otras personas, con más socios te sientes más seguro [...]
[...] El motivo principal por el cual el emprendedor novel se asocia es éste: miedo. [...]
[...] Si está pensando en tener socios porque necesita dinero, hable con un banco. [...]
[...] Si está pensando en tener socios porque solo no puede con todo, emplee un trabajador. [...]
[...] Si está pensando en tener socios porque hay un área que no domina, subcontrate ese servicio. [...]
[...] Si está pensando en tener socios porque necesita comentar ciertas cosas, contrate un coach. [...]
[...] Y si usted es una persona que tiene el don, la capacidad, el empuje, la tenacidad, la audacia… —llámele como quiera— de crear y mantener un negocio, no se le ocurra compartido con nadie. [...]
[...] El crédito cuesta intereses. El trabajador cuesta su sueldo y las cargas sociales asociadas [...]
[...] «Buscar un socio es compartir el riesgo y la aventura. Te da cierta seguridad. Aunque, personalmente, creo que es mejor emprender solo que con un socio» [...]
[...] Las empresas donde manda más de uno no funcionan. [...]
[...] Las empresas donde manda más de uno no funcionan. Porque cuando hay problemas alguien debe tener el mando y decir la última palabra en relación con lo que hay que hacer. [...]
[...] capital riesgo o un business angel sí va a hacerla. Proyectos [...]
[...] Socios sólo si los necesita y, además, capitalistas. Nunca socios para desempeñar trabajo. Socio capitalista, pero trabajando juntos es difícil, por no decir imposible. [...]
[...] apropiada. Y eso es también una cualidad. Finalmente, hay una situación en la cual es bueno tener socios. Se trata del caso en que el emprendedor, debido a una enfermedad o a su edad, requiere que alguien gobierne el barco durante una ausencia temporal o definitiva. [...]
[...] Finalmente, hay una situación en la cual es bueno tener socios. Se trata del caso en que el emprendedor, debido a una enfermedad o a su edad, requiere que alguien gobierne el barco durante una ausencia temporal o definitiva. [...]
[...] preferentemente, cuente sólo con socios capitalistas, no se asocie para compartir trabajo [...]
[...] Cuarto FCF: contar con socios cuando en realidad puede prescindir de ellos [...]
[...] Escoger socios es muy parecido a seleccionar a las personas con quienes dar la vuelta al mundo en un submarino. [...]
[...] De sus socios va a conocer todas sus miserias, así que tienen que ser personas que compartan algo fundamental: su misma escala de valores [...]
[...] «El socio no debe ser nunca inferior, ya que entonces sólo se tiene como halago personal». [...]
[...] hay que pactar muy claramente cuál es la ambición, el objetivo que se persigue al emprender [...]
[...] Quinto FCF: escoger socios sin definir criterios de elección relevantes. [...]
[...] Si es usted capaz de definir la mejor forma de separarse, sabrá automáticamente especificar cuál es la mejor forma de asociarse para el negocio concreto que quiere emprender. [...]
[...] Pues no. Si es usted emprendedor, es que cree en las reglas del libre mercado y en la competencia. Por lo tanto, no diseñe un sistema comunista en el marco de un sistema de libre mercado donde lo que se prima es el esfuerzo individual. [...]
[...] No recomiendo la opción de dejar dinero a la empresa. Es bastante absurdo, porque si la empresa lo va a poder devolver es que tendrá beneficios, así que mejor tener ese dinero depositado como capital [...]
[...] Sexto FCF: ir a partes iguales cuando no todo el mundo aporta lo mismo. [...]
[...] Y las ventas se celebran con independencia de su precursor. Pero pasa el tiempo y la emoción inicial se desvanece. [...]
[...] Y uno comienza a echar cuentas de lo que ganaría si no tuviese que compartir sus logros. [...]
[...] en la definitiva conclusión de que es mejor continuar solo. [...]
[...] El tercer motivo de desavenencias tiene que ver con algo tan sencillo, pero tan conflictivo, como es el estilo. El estilo profesional. El modo de vestir, la inversión o no inversión en decoración de la consulta, oficina o despacho, la manera de atender a los clientes, la forma de tratados, corbata o no corbata, batín o no batín [...]
[...] Una de las maravillas de ser emprendedor es la libertad que uno tiene para emplear su vida en aquello que le llena y, sobre todo, de poder hacer modificaciones con el paso del tiempo. [...]
[...] Es fundamental saber que nunca nadie hace las cosas como las haríamos nosotros. [...]
[...] Hay personas que no saben delegar porque no soportan que no se hagan las cosas como ellas las harían. [...]
[...] Otras causas menos sangrantes (pero que acaban siendo importantes) tienen que ver con el estilo y la apariencia que se quiere dar al negocio. [...]
[...] Séptimo FCF: falta de confianza y comunicación con los socios. [...]
[...] Deje de pensar en ideas, y céntrese en las oportunidades: «Más que de idea, yo hablaría de oportunidad. Una oportunidad puede basarse en una nueva idea o en una idea ya existente pero que se puede ejecutar de forma diferente. [...]
[...] No todas las buenas ideas son buenos negocios. Insisto: lo que tiene valor es la forma que una idea toma. [...]
[...] Ésta es una máxima universal: más vale una idea mediocre brillantemente implementada que una idea brillante mediocremente implementada. [...]
[...] éxito se debe a la forma como han sido hechas realidad. [...]
[...] Lo importante no es el producto, sino la ventaja que sea capaz de construir y ofrecer. [...]
[...] La gente le va a preferir a usted sólo por dos motivos: porque hace algo mejor o porque lo hace igual que los demás pero más barato. [...]
[...] Un concepto de negocio que no pueda explicarse en menos de 30 segundos difícilmente podrá tener éxito. [...]
[...] comprender cómo reacciona la gente ante ella. Sólo de esa manera acabará comprendiendo cómo moldear su idea, y qué es lo que hará de ella un potencial negocio. [...]
[...] Las ventas nos esclavizan y los beneficios nos realizan» [...]
[...] Yo incluso diría que no hay buenos o malos negocios, sino que hay buenos o malos gestores de ideas. [...]
[...] Un negocio es una mirada genuina sobre una idea cualquiera». [...]
[...] Emprender tiene que ver con la creatividad, con el arte, con encontrar un estilo propio. Hay muchos factores, pero lo importante es tener una voz propia, sino el mercado te hunde [...]
[...] auténtico emprendedor no teme que otros conozcan su idea, porque sabe que él y su modo de mirar son irreemplazables. [...]
[...] un cambio no aparecen de repente, como por arte de magia. Los indicios son numerosos y reveladores. Otra cosa es querer verlos y tener la humildad y cintura para rectificar. [...]
[...] cualquier idea, cualquiera, ha sido antes pensada o está siendo pensada al mismo tiempo no por cientos, sino por miles de personas a la vez [...]
[...] Por qué otros no han implementado o no han llevado a la práctica esta idea si se les ha pasado por la mente? [...]
[...] Hay que asumir que los clientes no son estúpidos. Podrás vender algo distinto a corto plazo por el factor novedad, pero si no ofreces una ventaja, un valor real y distinto, ahí se acabó y el cliente no repite. A medio plazo, estarás muerto [...]
[...] hizo obsoleta la forma de la idea. [...]
[...] la idea inicial no es inmutable y puede ser adaptada a los cambios del entorno [...]
[...] Pero el buen emprendedor sabe que una idea que se modifica a tiempo nunca fracasa. [...]
[...] hablando y mostrando su idea al mayor número de personas posible [...]
[...] No se centre en qué va a vender, sino en por qué los clientes le van a comprar. [...]
[...] Octavo FCF: pensar que de la idea depende el éxito. [...]
[...] La importancia de escoger un sector en el que se tiene conocimiento [...]
[...] Son muchas las ocasiones en las que un emprendedor se obsesiona con una idea determinada que captura su atención. [...]
[...] deseche la gran idea y sopese si, con otra distinta, le puede seguir apeteciendo el sector de actividad o industria donde va a meterse. [...]
[...] haga este ejercicio: deseche la gran idea y sopese si, con otra distinta, le puede seguir apeteciendo el sector de actividad o industria donde va a meterse. [...]
[...] Si, sin esa idea concreta, el sector no le seduce, piénseselo dos veces. [...]
[...] «Es cierto que hay sectores muy duros, pero también que es fundamental que tú encuentres divertido el sector, que te ponga cachondo» [...]
[...] FCF es emprender en un sector que a uno no le atrae especialmente [...]
[...] Es mejor apostar conociendo los riesgos que hacerlo confiando en la fortuna pasajera [...]
[...] si emprende en un sector maduro o estable y se limita a hacer lo mismo que los demás competidores, es casi seguro que no conseguirá nada. [...]
[...] La primera posibilidad es hablar con personas de ese sector y explicarles la idea que quiere llevar a cabo [...]
[...] Es necesario que comprenda bien cuáles son los motivos por los cuales otros expertos le dicen que eso no va a funcionar. [...]
[...] «Se puede emprender perfectamente en un sector que no se conoce, pero hay que darse el tiempo necesario para conocerlo [...]
[...] La tercera posibilidad es la de incluir en su empresa a un socio (a pesar de que es mejor no tenerlos) con dilatada experiencia en ese sector. [...]
[...] El verdadero emprendedor no es una persona que implementa una idea, sino alguien que domina y reinventa un sector. [...]
[...] para no fracasar hay que aportar algo nuevo al sector de actividad en el que uno se introduce, yeso sólo puede hacerse sabiendo qué reglas se están rompiendo y no desde el desconocimiento o la ingenuidad. [...]
[...] Noveno FCF: adentrarse en sectores que no gustan o se desconocen. [...]
[...] Poner en marcha un negocio sin padecer tensiones de tesorería es como jugar al póquer con el derecho a tener un comodín y un as cada vez que se repartan las cartas. [...]
[...] Los propios bancos le concederán muchas más facilidades para financiarse a corto o largo plazo. [...]
[...] «Para mí la elección del sector es clave. Tengo un amigo que es el número uno en bolsos, nadie sabe más que él. Se gana bien la vida y mientras tanto gente tonta se forra en el sector inmobiliario. Primero lo que más te guste y después, entre los productos que más te gusten, aquellos que den más dinero» [...]
[...] Primero lo que más te guste y después, entre los productos que más te gusten, aquellos que den más dinero» [...]
[...] Un sector, para que resulte atractivo a un emprendedor, debe tener dimensión suficiente para absorber errores iniciales y permitir márgenes de beneficio adecuados. En definitiva, el río debe ser ancho» [...]
[...] «A un sector le pido que tenga posibilidades de crecimiento porque es más fácil participar del crecimiento futuro que tomar cuota de mercado actual. [...]
[...] cuando el número de competidores es tan elevado que se desata una guerra. Una guerra de precios. [...]
[...] Un sector saturado es, por definición, un sector poco rentable [...]
[...] «Recomiendo empezar con negocios de poca inversión, originales, divertidos y beneficiosos en su amplio margen comercial». [...]
[...] Lo importante no es si el sector es muy grande o muy pequeño, sino cuánto crece. [...]
[...] Cuando las expectativas de la economía son buenas, hay alegría generalizada. Se invierte, se arriesga, se compra, se comercia, se negocia poco… En situaciones así prima la velocidad. La velocidad de entrega, de reposición… Y se generan muchísimas oportunidades, incluso en los sectores menos atractivos. [...]
[...] Pocos meses antes había sido dueño de una empresa de ingeniería que fabricaba maniquíes móviles y ahora lavaba platos. Y sin problemas. [...]
[...] Si la economía no está muy boyante y puede esperar a emprender, entonces tenga paciencia y espere. [...]
[...] importante la elección de dónde y cuándo invertir, como la de cuándo des invertir. [...]
[...] Pero como el emprendedor ha agotado sus ahorros y necesita seguir viviendo, se ve obligado a buscar trabajo por cuenta ajena y a abandonar antes de tiempo un proyecto que, con unos meses más, hubiese llegado a buen puerto. [...]
[...] antes de emprender, poner los huevos en más de una cesta, como dice el refrán. [...]
[...] buen puerto. Por eso es fundamental, antes de emprender, poner los huevos en más de una cesta, como dice el refrán. [...]
[...] Por eso es fundamental, antes de emprender, poner los huevos en más de una cesta, como dice el refrán. [...]
[...] Hay dos modos de diversificar los ingresos: uno a través del ahorro propio, y dos, mediante el salario del cónyuge. [...]
[...] hay que ahorrar el tiempo que haga falta antes de lanzarse a la aventura. [...]
[...] No quería ataduras que me forzasen a claudicar antes de tiempo [...]
[...] la segunda opción es apoyarse en su familia. Normalmente, en su cónyuge. [...]
[...] Ahorrar primero y emprender después es siempre mejor que emprender sin ahorros y tener que trabajar por cuenta ajena luego para devolver el dinero [...]
[...] Las necesidades financieras son el primer gran enemigo del emprendedor. Antes de morir en el intento es recomendable buscar un socio, ayuda financiera bancaria, business angels, etc. Hay muchas alternativas. [...]
[...] los verdaderos emprendedores recomiendan una vida austera, [...]
[...] los verdaderos emprendedores recomiendan [...]
[...] los verdaderos emprendedores recomiendan una vida austera, al menos durante cierto tiempo. [...]
[...] La familia ha de estar absolutamente alineada con el emprendedor. Debe estar dispuesta a hacer renuncias, a saber que un miembro de la familia está emprendiendo por el bien de todos y que, durante cierto tiempo [...]
[...] El buen emprendedor tiene tantas ilusiones como inseguridades. [...]
[...] No dé el paso de emprender hasta no tener este apoyo en casa. [...]
[...] ahorre cuanto pueda antes de dejar su trabajo actual [...]
[...] Undécimo FCF: hacer depender el negocio de las necesidades familiares y las ambiciones materiales. [...]
[...] El emprendedor no sólo trabaja más horas y más días que un asalariado, sino que además tiene un tipo de preocupaciones que resulta casi imposible olvidar cuando está fuera del trabajo. El emprendedor no desconecta jamás. Jamás. [...]
[...] El emprendedor no desconecta jamás. Jamás. Es como un contrato laboral draconiano de 24 horas al día durante 365 días al año. [...]
[...] las preocupaciones y las angustias del emprendedor (así como sus ilusiones) van a ocupar una parte tan importante de sus neuronas que prácticamente no tendrá temas de conversación con su pareja que no hagan referencia al negocio. [...]
[...] En algún momento llegará a sugerirle que prefiere que lo deje todo y que vuelva a trabajar para otros porque antes era más feliz, estaba menos preocupado y su vida era más equilibrada [...]
[...] Dormirá como un bendito, agotado de pensar, pensar y pensar [...]
[...] Tendrá sensación de libertad, pero menos tiempo y días de vacaciones que nunca. [...]
[...] No emprenda para «arreglar» su vida personal, sino por la satisfacción que le produce la aventura de emprender. [...]
[...] no hay mayor satisfacción que la del emprendedor que logra hacer funcionar con éxito su negocio, sea éste grande o pequeño. [...]
[...] Duodécimo FCF: emprender sin asumir el impacto que tendrá sobre nuestro equilibrio vital. [...]
[...] Un negocio que no da beneficios desde el principio no suele darlos más tarde [...]
[...] Un año, más o menos, lo aguanta casi todo el mundo [...]
[...] no hay nada más absurdo que hacer planes [...]
[...] «un plan no es para que se cumpla, sino para actuar cuando no se cumple» [...]
[...] hacer planes sirve, sobre todo, para identificar cuáles son las cifras de ventas a partir de las cuales habrá que tomar ciertas decisiones [...]
[...] «Mantener unas ventas tan altas nos esclavizaba. La felicidad no está en la facturación, sino en el beneficio [...]
[...] El buen emprendedor sabe encontrar el tamaño que mejor se adapta a sus capacidades y las del modelo de negocio que ha creado. [...]
[...] «La dificultad estriba en mantener a lo largo del tiempo la motivación que generó el proyecto y no traicionar algo tan vulnerable como el concepto de “éxito” que se consideró en un inicio» [...]
[...] mejor modelo de negocio no es aquel que más crecimiento proporciona, sino aquel que más fácil y rápidamente genera beneficios dentro de una sostenibilidad. [...]
[...] Decimotercer FCF: crear modelos de negocio que no dan beneficios rápidamente y de modo sostenible [...]
[...] ver con la forma de la idea, pero no sólo con eso. Por modelo de negocio me refiero a la combinación entre la idea y el modo de concebir el mundo de la empresa. Digamos que es cómo la forma de la idea se relaciona con los elementos que definen un negocio: proveedores, clientes, instalaciones, relaciones laborales, parte financiera, entorno… [...]
[...] La diferencia entre empresario y emprendedor [...]
[...] No me refiero a retirarse en el sentido de jubilarse, [...]
[...] ejemplo cuando la empresa va muy bien, en los que el emprendedor ha de plantearse si tiene que ser él quien continúe al frente del negocio. [...]
[...] emprendedor ha de plantearse si tiene que ser él quien continúe al frente del negocio. [...]
[...] sino en el sentido de que hay momentos, por ejemplo cuando la empresa va muy bien, en los que el emprendedor ha de plantearse si tiene que ser él quien continúe al frente del negocio. [...]
[...] cuando la empresa va muy bien, en los que el emprendedor ha de plantearse si tiene que ser él quien continúe al frente del negocio. [...]
[...] emprendedor es una persona que disfruta emprendiendo, es decir, creando cosas. El empresario es alguien a quien le apasiona generar crecimiento y, sobre todo, gestionar. [...]
[...] A mí me gusta mucho crear negocios, pero cuando éstos adquieren cierto tamaño me aburre gestionarlos. [...]
[...] cuando uno se dedica a lo que le gusta es cuando tiene más posibilidades de que le vayan bien las cosas [...]
[...] No estoy diciendo que todo emprendedor, al cabo de un tiempo, tenga que dejar la empresa que creó [...]
[...] Y ésta es la reflexión que tiene que hacer un emprendedor. Y si llega a la conclusión de que a partir de cierto momento es mejor dejar la gestión o la dirección del negocio que fundó en manos de un director general independiente, no ha de temblarle el pulso. [...]
[...] El emprendedor suele desarrollar una simbiosis con su negocio. Una especie de dependencia mal entendida. Su vida es su empresa, y si otro la gestiona, se queda sin vida [...]
[...] último FCF: querer seguir dirigiendo y mandando cuando uno ya no es el más indicado para llevar la empresa. [...]
[...] Decimocuarto FCF: ser emprendedor y no empresario, y no retirarse a tiempo. [...]
[...] Consejo final: tu enemigo eres tú mismo. El desconocimiento de tu propio desconocimiento es la fuente de todos los fracasos. Entra sólo a ganar, no a probar. Y es que, emprender, como vivir y amar, es sólo una cuestión de voluntad. [...]